Estilo Surfcasting PDF Imprimir E-mail
Escrito por Omar Ferrebus   
Sábado, 04 de Julio de 2009 15:31
 

El Surfcasting

 

En definición el "surfcasting" es una modalidad de pesca en el mar que se basa en lanzar a largas distancias desde la costa anzuelos con carnadas o cebos naturales unidos mediante una línea de pesca y con la ayuda de un plomo o plomada.

 

Pesca costera: ¿de día o de noche?

 

En la mar, al igual que en tierra, hay especies depredadoras y otras que son, básicamente, presas. Aunque esto resulte un poco simplificador, puesto que una misma especie puede -y a menudo es- presa y depredador al tiempo, asumiremos este esquema con objeto de facilitarnos las cosas.

 

Del mismo modo, podríamos decir que la mayoría de los grandes predadores son nocturnos o prefieren cazar de noche. Las presas, básicamente, herbívoras, suelen optar por el régimen diurno, salvo algunas especialmente adaptadas a la oscuridad.

 

Muchas de las potenciales capturas del pescador deportivo de costa mantienen su actividad tanto de día como de noche. No obstante, es a partir del ocaso cuando se capturan la mayoría de los grandes peces con caña enaguas costeras.

 

Los ecosistemas litorales, muy ligados todos ellos a la luz, mantienen unas pautas constantes con respecto a ésta. Así, de día observamos cómo algunos seres desarrollan una intensa actividad y viceversa. Por ejemplo, cefalópodos, crustáceos, grandes espáridos y serránidos son básicamente nocturnos. Por el contrario, pequeños espáridos y serránidos, así como toda la familia de los lábridos, son esencialmente diurnos. Otros, como lubinas, salmonetes y la mayoría de los pelágicos que recaban en nuestras costas, se alimentan tanto de día como de noche, pero a menudo prefieren hacerlo en la oscuridad, porque esto les permite acercarse más a tierra o explorar aguas de menor profundidad -que suelen ser las más ricas en nutrientes-.

 

De lo anterior, cabe inferir que el pescador deportivo costero que persigue grandes piezas desde tierra, suela hacerlo de noche. Tal es el caso del surf-casting pesado, que se practica mayoritariamente de noche con la esperanza de alcanzar ejemplares de talla respetable, que se ponen a tiro de caña únicamente cuando el astro rey se eclipsa en el horizonte.

 

Sin embargo el pescador con material ligero, dirigido a pequeñas piezas -como es el clásico "corchero" que vemos cualquier tarde soleada en el puerto-, emplea las horas diurnas para acometer su empresa. Pesca un montón de pececillos de modestas dimensiones, pero que pueden proporcionar tanta satisfacción como cualquier otro, y, sin duda, aseguran la diversión. Mucho más entretenido, desde luego, que el que se afana por capturar grandes peces en la soledad de la playa nocturna.

 

Ahora bien: si pretendemos capturar grandes ejemplares con caña desde la costa, siempre es más recomendable intentarlo de noche.

La influencia de la luna sobre la pesca

Es un hecho asumido por muchos pescadores que las fases lunares inciden en la actividad de los peces y, por lo tanto, en la pesca. Pero, ¿hasta qué punto esto tiene un fundamento real y puede ser utilizado para pescar con más éxito? ¿O se trata simplemente de una tradición o creencia sin ninguna base científica? No hay por el momento estudios concluyentes, pero en lo que todos estaremos de acuerdo es que, en ocasiones, los peces pueden comportarse como unos seres auténticamente lunáticos...

 

Los peces viven en un medio sujeto a la acción gravitatoria de la luna y el sol, siendo el

reflejo más evidente las mareas, cuya intensidad depende de la fase lunar. Varias investigaciones han demostrado que las fases lunares afectan a una gran variedad de animales marinos, pero en la mayoría de los casos se ha comprobado que los cambios en

el comportamiento se deben a cambios en la intensidad de las mareas, y no a la influencia directa de las fuerzas gravitacionales o electromagnéticas sobre los organismos. En un medio marino sujeto a la acción de las mareas, muchos animales acomodan sus períodos de alimentación a la cadencia de las mismas. Además, los ciclos de reproducción de algunas especies de invertebrados y peces están coordinados por la fase lunar, de manera que la puesta la realizan únicamente durante períodos muy concretos, normalmente coincidentes con las lunas llena y nueva. Lógicamente, los depredadores aprovechan las concentraciones masivas de estos animales para alimentarse frenéticamente.

 

La luna como elemento de sincronización

 

Por lo tanto, la luna actuaría como un elemento de referencia para sincronizar los relojes biológicos de los organismos, los cuales regulan algunos procesos orgánicos y del comportamiento. Estos ritmos internos permiten a los animales anticiparse a las condiciones favorables, y no reaccionar a ellas después de que se producen. Es decir, una especie puede aumentar su actividad y la búsqueda de alimento siguiendo las fases lunares, siempre y cuando sus presas también muestren cambios de comportamiento relacionados con la luna.

 

Tablas solunares

 

A lo largo de los 27,3 días que tarda la luna en completar una evolución completa a la Tierra, se producen períodos mayores y menores de fuerzas gravitatorias sobre la superficie terrestre, que desde hace tiempo se han utilizado para elaborar unos calendarios llamados tablas solunares, donde se especifican estos períodos. Según la teoría de los períodos solunares, en esos momentos que duran de una a dos horas, se producen picos en la actividad de muchas especies, especialmente las de vida acuática.

 

Basándose en estadísticas elaboradas con datos de capturas, al parecer la proporción de capturas puede duplicarse o triplicarse durante los horarios solunares, en especial cuando se trata de peces de gran tamaño. Los días de luna llena y luna nueva, junto con los tres días previos y posteriores, son períodos en los que la influencia solunar es más intensa, lo que en teoría produce un incremento en la intensidad de las horas de actividad solunar. Si bien las estadísticas muestran una tendencia a que los mejores momentos teóricos para pescar son los que producen las mejores capturas, con criterios científicos no se puede demostrar que esta tendencia sea significativa.

 

A falta de estudios más concluyentes, se puede asegurar que las fases lunares ejercen una influencia directa sobre la actividad alimentaria de los peces, y por ello los resultados de la pesca pueden variar en función del momento del ciclo lunar. Sin embargo, una relación más directa, tal y como propone la teoría de las tablas solunares, no tiene por ahora una confirmación científica. La realidad es que los peces viven en unos ambientes donde el alimento es limitado, de manera que se alimentan siempre que tienen oportunidad de hacerlo, esté o no la luna en posición favorable. Puesto que la caza gasta mucha energía, los depredadores adaptan sus ritmos de alimentación a los momentos en que son más eficaces capturando presas. La gran diversidad de situaciones que se pueden dar en una masa de agua, como el tipo de hábitat, presas presentes, condiciones meteorológicas, etc. hace que los períodos solunares, si realmente afectan al comportamiento de los peces, queden enmascarados por la personalidad específica de cada lugar.

 

En las aguas continentales, los cambios de nivel de agua debido a la luna son mucho menores que en el mar, de hecho, son imperceptibles. En este caso, la posible acción de la luna sobre los organismos acuáticos debe ser más sutil y relacionada con otros mecanismos. Entre éstos, cabe citar que algunas especies de insectos utilizan las fases lunares para sincronizar la emergencia de los adultos, lo cual sin duda debe tener su influencia sobre los peces que de ellos se alimentan.

 

Bajo la luz de la luna

 

Otro mecanismo está relacionado con la iluminación ambiental que produce la luna, que si bien es de baja intensidad en comparación a la del sol, es suficiente para que muchos peces tengan visibilidad suficiente para buscar presas durante la noche. Es el caso de la trucha, el black bass y especialmente de la lucioperca, dotada de una excepcional agudeza visual nocturna.

 

En cambio, la visión del lucio requiere algo más de luz, de manera que muy raramente se alimenta ni en las noches más claras. En cierta manera, la intensidad luminosa que produce la luna podría compararse con la de la puesta y la salida del sol, momentos en los que los peces depredadores son más eficaces en la caza de presas. El resultado es, por lo tanto, que los ritmos de alimentación y el comportamiento de los peces puede variar periódicamente según la fase lunar.

 

Aparte de estas consideraciones de tipo general, hay quien va más allá y afirma que la luna ejerce una influencia directa sobre el comportamiento de los peces y otros organismos, produciendo unos períodos llamados solunares que alternan momentos de gran actividad seguidos de otros de poca o nula actividad.

 

¿Dónde y cuándo practicar esta modalidad?

 

El coup o pesca a pulso es una modalidad que se puede practicar en cualquier sitio, siempre y cuando nos encontremos cómodos en el lugar elegido. Cuando la practicamos dentro de los puertos, la meteorología apenas influye en su desarrollo. Pero, sin embargo, cuando la practicamos fuera de las zonas abrigadas o resguardadas del viento, descubrimos que se hace más difícil y más pesada. Por ello, considero que debemos primero saber distinguir el estado del mar, antes de decidirnos por una zona u otra. Por ejemplo: Cuando el mar está como una balsa de aceite o un espejo y apenas hay viento, se dice que está en calma (calma chicha). Cuando aparecen pequeños rizos superficiales y acompañados de una ligera brisa, se dice que hay ventolina (rizado). Cuando ya empiezan a aparecer pequeños borreguillos por encima de la superficie marina y la brisa empieza a

convertirse en viento, se dice que hay marejadilla. Cuando estos borreguillos se convierten en crestas de espuma y las olas empiezan a ser más largas, se dice que hay marejada (brisa fresca). Cuando la fuerza del viento es mayor y las olas empiezan a ser escarpadas y muy largas, se dice que hay fuerte marejada (frescachón). Cuando el viento arrastra a las olas en capas espesas, se dice que hay mar gruesa o muy gruesa (temporal). Cuando las olas ganan altura y el temporal se endurece dejando una superficie blanca, se dice que la mar está arbolada (temporal duro). Y, por último, cuando el mar arrastra por el aire rociones de espuma y el viento ha conseguido sobrepasar los 50 nudos, se dice que hay temporal huracanado (mar montañosa).

 

Cañas.

Con relación a las cañas, el mercado es muy extenso, ya que podemos encontrar varios tipos: telescópicas y enchufables. Con respecto a las medidas, pueden llegar hasta los 14,5 m. de longitud, pero solamente las enchufables, ya que las telescópicas es muy difícil que se fabriquen tan largas, debido a que son muy difíciles de manejar, se tiene un mal control del flotador por la excesiva longitud de la línea y por la dificultad de lanzar flotadores de muy poco peso; el caso es que cada día se utilizan menos, y difícilmente se fabrican ya por encima de los 10 m. Sin embargo, las enchufables permiten el anzamiento de todo tipo de flotadores – al margen del peso que tengan estos-, permiten la precisión en el clavado, se tiene un control total sobre el flotador en todo momento y de la profundidad a la que se pesca. Pero, para que sean efectivas, debemos colocar un amortiguador en la punta. Este amortiguador no es más que un elástico de diferentes texturas y elasticidad, que permite amortiguar la fuerza de las sacudidas de los peces. Los materiales con que se fabrican estas cañas son muy diversos: desde el carbono, grafito, kevlar o fibra de vidrio, hasta el titanio. Pero hay tener en cuenta que, a mayor longitud, mayor peso; por ello el material que debemos elegir para este tipo de caña será siempre muy liviano, descartando las más pesadas. Con respecto a la acción, son parabólicas, con repartición a la puntera, pero, al mismo tiempo, algunas son de acción más rápida, debido a que el pescador debe clavar la pieza en el momento de advertir la picada. Las pruebas de flexibilidad que tenemos que hacerle a una caña para saber si es buena, son varias. Por ejemplo: Debemos colocar la caña extendida horizontalmente, con la puntera a unos 20 ó 25 cm. del suelo y propinar un fuerte golpe de muñeca hacia arriba. En esta maniobra se observará que la puntera debe subir y bajar rápidamente hasta rozar el suelo, y de esta forma se observará la flexibilidad que tiene la puntera. Otra de las pruebas que se pueden realizar es la de flexibilidad del arco. Ésta, la realizaremos simplemente anudando un sedal a la puntera y tirando hacia abajo. De esta forma, observaremos el arco que se produce y se determinará la resistencia que tiene la caña. Mientras llevamos a cabo lo anterior, la caña no debe hacer ningún ruido extraño. Por otro lado, cuando realicemos estas maniobras, nunca las haremos con brusquedad, sino que simularemos los distintos tirones que puede producir un pez.

 

En definición el "surfcasting" es una modalidad de pesca en el mar que se basa en lanzar a largas distancias desde la costa anzuelos con carnadas o cebos naturales unidos mediante una línea de pesca y con la ayuda de un plomo o plomada.

        

 

Última actualización el Miércoles, 19 de Agosto de 2009 22:29
 
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